Yolanda + Benjamín

Una boda muy "flamenca" desde la siberia Extremeña

Eran un manojo de nervios. Yolanda, extrovertida y risueña, no paraba de hablar, estaba emocionada. Benjamín, mucho mas tranquilo, también dejaba entrever que todo esto de la sesión de fotos le tenía algo inquieto, al fin y al cabo era la  primera vez para ambos, como tantas otras a lo largo de tantos años.

Quedamos en un lugar precioso del Alentejo Portugués, el castillo de Elvas. La idea era dar un paseo por la zona, atravesar algunas de las calles del pueblo durante el inicio del atardecer para acabar moviéndonos a la ruinas de la fortaleza de Juromenha, a apenas 10 kilómetros. Suena bien ¿no? Y es que, como me gusta decir en las sesiones fotográficas, no solo hacemos fotos, es obligatorio pasarlo bien y hacer un poco de turismo.

Video Boda - Raquel Rey Filmmaker

Incansable vigilante del Guadiana, llegamos a la Fortaleza de Juromenha con el sol acariciando el horizonte. Esta antigua freguesia portuguesa se ha convertido, desde hace algunos años, en lugar de especial interés para diferentes trabajos fotográficos. ¿A quién no le gustan los paisajes abandonados? Todo un circuito de recovecos y estancias perfecto para dar un paseo y realizar diferentes planos. ¿Lo mejor? Llegamos desde Badajoz en apenas quince o veinte minutos.

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Y llegó el gran día, un 31 de Agosto en plena Siberia Extremeña. Para los que no conozcáis la zona, a Talarrubias la abrazan, casi literalente, tres grande pantanos: La Serena, Orellana y Puerto Peña. Es una joya geográfica llena de vida. Debido a la distancia que la separa de Badajoz ciudad, Raquel y yo decidimos pasar la noche en el embalse de Orellana, una zona recreativa y de baño perfecta para ir calentando motores mientras hablábamos y debatíamos diferentes formas de enfocar este trabajo. 

Primero fuimos a casa de Benjamín, donde pudimos realizar las tomas correspondientes mientras se vestía y algunas fotos familiares. Mas tarde llegamos a casa de Yolanda y, tras fotografiar el vestido y a todas aquellas personas que quisieron acompañarla antes de la ceremonia, llegó la primera sorpresa... ¡Un coche de caballos! Fue genial poder compartir con ella el deseo que había tenido desde que era pequeña, llegar a la iglesia tirada por caballos. Y así fue, acompañada de su padre y entre lágrimas, como la perdimos de vista cruzando la esquina. 

Fue una boda preciosa, Yolanda entro cantando en la iglesia, sus amigas le hicieron el coro y todo ocurrió como era de esperar. A la salida les estarían esperando de nuevo los caballos para movernos a la ermita del pueblo, hacer algunas fotografías y movernos de nuevo hasta el embalse de Puerto Peña, lugar mágico donde finalizamos las fotografías post-ceremonia. 

Llegamos a los Salones de las Heras en Talarrubias, lugar en el que disfrutaron casi 400 personas durante una copiosa comida y gran fiesta. Fue especialmente divertido moverse entre tanta gente. No faltaron las risas, los abrazos cálidos, y alguna que otra sorpresa para los novios. ¿Para abrir la fiesta? Un emocionante baile acompañado de un coro de aplausos y luces tenues. En la pista parecía que sólo existieran el uno para el otro.

Y viajamos a Sevilla... Un lugar donde las calles hablan del tiempo, y también, de alguna que otra historia de amor. Al fin y al cabo, es una ciudad donde sus jardines, arcos, y fuentes conforma un paisaje espectacular para contar una de ellas. Suena de fondo el taconeo de una flamenca, y nosotros, sin darnos cuenta, nos movemos al ritmo que nos marca, mientras que el Parque María Luisa nos brinda la sombra que tanto necesitamos con sus majestuosos árboles. Por muchas veces que vayamos, siempre nos sorprende un rincón sin explorar. 

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