Javier + Jaione

Cuando la originalidad atrapa una boda

No dejaban de sonreír mientras se miraban. 

Era diciembre en Badajoz, y por sorprendente que pueda parecer, no hacía ni pizca de frío. Todo lo contrario, el sol brillaba esplendoroso en el cielo y el termómetro marcaba los 23 grados. Temperatura que seguro envidiaban las frías noches de agosto. Unas horas antes del enlace, una novia distraída miraba a las personas que paseaban por debajo de su ventana. Estaba preciosa vestida de blanco con un tocado delicado adornando su trenza. Sin darse cuenta, su abuela le dedicó una sonrisa de satisfacción al mirarla. ¡Estaba perfecta! 

Una música sonó a lo lejos y Jaione entró a la Iglesia (quien no conozca esta estructura de piedra antigua, decir que la Iglesia de la concepción es una de las más imponentes de Badajoz). Cuando por fin se encontraron la mirada de los novios, un beso tierno dio comienzo a la ceremonia. Hablaron familiares, amigos que eran familia, y hubo muchas lágrimas de felicidad. La gente rió, se abrazó mientras una cantante de ópera dedicaba una hermosa canción a los recién casados. A la salida, centenares de mariposas blancas envolvieron a los novios. Javier se quitó el sombrero de copa y lo alzó con orgullo ¡Por fin estaban casados!

¿Alguna vez habéis visto a una novia conduciendo un Porsche con unos tacones de infarto? ¿y entrando al cóctel montada como una amazonas sobre un enorme caballo blanco? Una Jaione radiante hizo gala de las dos cosas mientras un grupo de música tocaba al ritmo de Bossanova a su entrada.

En el cóctel, una variedad de comida adornaba las mesas, llenándola de colores, texturas y sabores diferentes. Ya por la noche, unos fuegos artificiales acompañaron a las estrellas y dio comienzo una alocada fiesta que duraría hasta el amanecer.

  • Black Instagram Icon

 © 2020 Javier Luengo